El liderazgo comúnmente se define como el conjunto de
habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la
forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo
que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos. [1]
El liderazgo es un tema que ha fascinado a muchas personas a
lo largo de los años, lo cual ha generado un sinfín de artículos, ensayos y
estudios científicos. ¿Qué es lo que hace a un líder? ¿Nace o se hace? ¿Si no
nace, se puede desarrollar un buen líder? Esta es una serie de preguntas que se
han tratado de contestar.
Daniel Goleman escribió un artículo sumamente interesante
llamado “What makes a Leader?” donde fundamenta que la cualidad más importante
de un líder es la Inteligencia Emocional.
La Inteligencia Emocional podría definirse como la capacidad
que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y trabajar sus
emociones y las de los demás con eficiencia y generando resultados positivos.[2] En simples palabras, es la habilidad para
gestionar bien las emociones, que no solo incluyen las propias, si no también
la de los demás.
Una persona que se enfada con facilidad, que se pone triste
con frecuencia o que no es capaz de controlar sus impulsos es alguien con mala inteligencia
emocional. Por el contrario, una persona que se conoce bien a sí mismo, que es
capaz de pensar antes de actuar, que entiende sus impulsos, sería una persona
que maneja de una manera óptima su inteligencia emocional.
Para Goleman, no es que el coeficiente intelectual,
habilidades técnicas, habilidades cognitivas y visión a largo a plazo sean
irrelevantes, pero un líder estaría incompleto sin una inteligencia emocional
sana. De hecho, él estima que la Inteligencia Emocional para un líder es dos veces
más importante que cualquier otro rasgo de personalidad en el individuo. La gran diferencia entre los grandes
líderes y los líderes novatos, según su
estudio, es en un 90% la inteligencia emocional.
Él clasificaba en cinco componentes la Inteligencia
Emocional en el trabajo, estos son: Conciencia en uno mismo, Auto Regulación, Motivación,
Empatía y Habilidades Sociales.
Conciencia en uno mismo significa tener un alto grado de
entendimiento de tu persona y como afectas a otros. Auto regulación es la
habilidad para controlar o redirigir impulsos y humores negativos a las demás
personas (pensar antes de actuar). Motivación es la pasión para trabajar por
las razones que van más allá del dinero o del estatus. Empatía es la habilidad
para entender la parte emocional de las demás personas. Las habilidades
sociales nos ayudan a administrar las relaciones y construir nuevas redes
sociales.
Si la Inteligencia Emocional es uno de los drivers para
hacer mejores líderes, las empresas deberían de estar preocupadas en capacitar
a su personal en esta herramienta, que es imprescindible para retener
talento y crear un mejor entorno
laboral.
Hoy en día, debido a la globalización y un alto grado de
competición de las empresas, se necesita más que nunca tener empleados
satisfechos, productivos, fieles y alegres en su entorno. Cuando un colaborador deja el corporativo se lleva un
alto grado de conocimientos de cómo opera la unidad de negocio. Nuestros
rivales siempre podrán pagar un mejor salario a nuestros empleados, pero si
ellos son productivos trabajando en un entorno agradable optarán por permanecer
en él.
En México, una de las causas principales para dejar un
trabajo es una mala relación con él jefe directo.[3]
Si bien es cierto, que nuestra genética determina que tan
buena o mala inteligencia emocional tenemos, Goleman deja claro que la
Inteligencia Emocional se puede aprender. El proceso no es fácil, pero con un
poco de tiempo y compromiso real de la persona se puede lograr.
Las mejores técnicas para aprenderla es entrenamiento,
motivación, practica y retroalimentación.

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